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Mostrando entradas de octubre, 2025
  MAIDER Aquel día llamó Maider por teléfono, la hija mayor de mi prima. Quería hablar conmigo de las voluntades anticipadas, también devolverme el libro « Eluana » [1] , que yo le había dejado para que se formara una idea del testamento vital. Esa misma tarde se presentó en casa con una botella de vino, otra de aceite y un ramo de flores. –        Gracias, Maider. No deberías haberte molestado. Nos sentamos en la sala y, tras un breve repaso del estado de nuestras respectivas familias, me dijo: –        Mira, Eduardo, hasta ahora no veía la ocasión de realizar un documento de voluntades anticipadas, pero han sucedido una serie de acontecimientos que han propiciado que ese momento llegue. La conocía desde que era una cría. Siempre que la volvía a ver –ya fuese en una fiesta familiar o en una de mis visitas a la casa de mi tía Ignacia, su amoña [2] – tenía la sensación de encontrarme con una persona distinta;...